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La carta que nunca entregué

Me dijeron que escriba una carta, esa que nunca imaginé ni escribiré, esa que no sé ni qué palabras tendrá. Que elija a una persona en especial, esa con la que ya no hablo aunque está. Aquella donde quedaron atragantadas tantas dudas, preguntas y risas, tantas charlas infinitas llenas de dulce soledad. Y te elegí. Es loco imaginarme charlando con vos a través de estas letras, creo que doy todo este discurso para no decir que: 

Te extraño, que te pienso y que te anhelo
desde lo más íntimo de mis recuerdos, te quiero
pero no quiero tenerte, no
te quiero en mi mente
ahí no hay errores, ni rencores, ni fundamentos ni que explicar
te quiero en lo que fui, fue y nunca será
te quiero en mis adentros, en mi piel sin tocar
te quiero en mis sueños donde tampoco te puedo besar
te quiero en lo que fue que poco será
es que tu huella, pequeña, tiene su lugar
es que el tiempo a veces no cura, ni borra
ni tacha ni asombra, no calma ni extraña, existe y pasa
nos  atravesó
y ahí me quedo yo, sonriendo, mirándolo.

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